A la vez que mi cuento sobre la "lucha" entre el "Cara al Sol" y el "Viva España", teníamos en "El Suárez" un profesor altamente peculiar. Pequeño, ataviado con una cartera de cuero que tenía que ser, al menos del XIX, un "seitas", azul, que estaba hecho a su misma escala y con cara de pocos amigos.
Fumador empedernido y arrumbado en una clase de la esquina del primer piso, nos impartía clases de Historia.
Es posible que la asignatura se llamara, como tantas veces, "Geografía e Historia", pero no tengo ningún recuerdo sobre la primera.
La clase, el aula, era de bancos de estructura de fundición, para seis alumnos cada uno de ellos y en los que se abatía o levantaba el asiento para facilitar sentadas o salidas.
Creo recordar que leíamos la lección de un libro gordo que ya tenía algo de color en la portada y alguna grafía moderna.
Las clases eran bastante plomo, tan sólo atendían, y entendían de ellas, los compañeros más cualificados. El resto aprendíamos las coletillas que había que decir en los exámenes, y, al final, y aquí viene lo interesante, si querías aprobar, tenías que poner algún lema tipo "Viva Franco" o "Viva España".
También con este profe hicimos lo posible para aquilatar esos "gritos"
Pedimos, al director, que impidiera la obligación de escribir los lemas para conseguir el aprobado.
Después de la visita a D. Federico, tuvimos a un profe más hosco, más fumador y más mal encarado, pero, poco a poco, fuimos ganando terreno y, creo recordar, los lemas políticos se fueron dilyendo a medida que avanzaba el tiempo.
Mi peor problema no fue este, sino otro, que, jodidamente, tiene parecidos.
Al cabo de un montón de años, posiblemente 25 o 30 después, me dió por hacer la carrera de Psicología. Novedosa especialidad recién aparecida en la Universidad de Granada. Ya era profesor, aunque interino, y mantenía una propuesta importante sobre las aportaciones que la Psicología podría aportar a cualquier profesor, fuera de la materia que fuera.
Bien, estabamos en el "nocturno", en el Hospital Real. Estábamos bajo la L.G.E., y como quiera que se había subido el "nivel" de exigencia estudiantil cara al Magisterio -era o iba a ser carrera universitaria- componíamos los cursos multitud de profesionales de la tiza que, queríamos acompañar estudios o preveían la necesidad del títuo para las futuras homologaciones.
Dábamos "Lengua" con una reconocida política de izquierdas, que tenía ante si una carrera prometedora y así fue.
Pues bien, con los comienzos, creo, del estructuralismo, con D. Fernando Saussure y con estructuras parecidas, teníamos unas clases que se derivaban muy fácilmente en.... apologías políticas....
Lamento, de verdad, no recordar con más detalle las argumentaciones vertidas en estas por las que, casi indefectiblemente, la forma del lenguaje ....acababa en echarle la "culpa" a "las clases dirigentes".
No decía yo que no, porque, de alguna manera, pertenecía en gran parte al mismo mundo de análisis político.... pero sí, sin embargo, empezó a cansarme tanta cantidad de causalidades.... me daba en la memoria algo parecido, algo repetitivo y algo que se llegaba a desproveer de sentido.
Pues nada, una tarde, después de las clases le dije a la "profa" que la invitaba a café o cerveza, y nos fuimos por los jardines del triunfo hacia "El americano", que estaba en la esquina de abajo.
Le conté lo de las clases de Historia del Instituto y, le dije que, a veces, la obligación de acompañar una descripción de la culpa de la clase dominante en los exámenes que nos hacía hacer, estaban fuera de la libertad de análisis y que.... sonaba muy a viejo el repetir cansinamente una solución única de los problemas. Como se ve fui bastante diplomático porque, en realidad, no quería disgustarme con ella y.... decir lo que quería decir. Las "causas" suelen estar claras en el estudio de las ciencias positivas, pero, fuera de ahí....
Acabamos la cerveza, fuimos y, a partir de ahí, hubo menos culpas y menos clases dominantes. La verdad es que las clases dominantes siguieron -y siguen- existiendo, pero ya no te las encontrabas diez o doce veces en cada oración gramatical.