sábado, 13 de junio de 2026

Ayudas incondicionales y, desastres inmediatos.

 Nuestro Insti, antes "Sección Delegada", estaba en un pueblo muy chico y, además, nos movíamos con gran facilidad fuera cual fuera las necesidades.

 Así, un día cualquiera, pero tenía que ser por la tarde, aunque no estoy seguro. Estaba en el centro y me avisan...

 A fulanita le han dado un 'combinado' en el bar -conocidísimo, en la plaza del Ayuntamiento- y se ha caído redonda al suelo.

Ni que decir tiene, salgo 'tirado' para el bar. Nada, apenas doscientos metros y, efectivamente, nuestra compañera está en el suelo. Me vuelvo  al del bar y le digo algún improperio pero, lo inmediato es, asistir a la chica.

No recuerdo cómo, pero me dijeron que no era grave y que tendría que 'dormir la mona' y, claro, no era cuestión de llevarla a clase en ese estado.

Una compañera suya, única estudiante de una rama 'masculina' de la F.P. -¡qué valor, ¿no?!- dice de llevárnosla a su casa. Y ahí me quedé cortado. Según entendía yo sus padres eran conservadores, ¿cómo les sentaría el tema?.

Nada, nada, a casa.... seguía diciendo nuestra buena samaritana... Y allá que fuimos.

Creo que cogí el coche, la durmiente hecha un guiñapo en el asiento trasero y la samaritana sosteniéndole la cabeza. 

Llegamos a su casa. Creo que subimos algún trozo de escalera y nos recibió su madre. Yo estaba avergonzado. No era plan de presentarse con una alumna en brazos 'colocá' y hecha un tanto guiñapo.

Pero pasamos a la casa y la madre insistió en acostarla en una cama.

Ahí llegó el jaleo físico peor. No sé si por la estrechez del pasillo, de la puerta del cuarto, porque nos pusiéramos en situaciones incompatibles con el tamaño del lugar, vamos, por lo que fuera... que al ir a dejarla en la cama, empecé a arrugar el traje de la madre, el de la colocá, el mío y, pidiendo perdón y asombrado por el talante -y la sonrisa- de la madre, la causante del lío acabó en el lecho...

El resto, arrugados perdidos, pero vamos, arrugados, arrugados, camisas, borde de pantalón, de falda y lo que fuere. Pero ¡habíamos cumplido con el objetivo!.

Yo estaba, estoy y estaré admirado. Las madres son únicas y aquella madre, que recuerdo con un cariño y admiración grande fue no sé si conservadora pero sí lo más servicial, útil y cariñoso del mundo.

Olé por ella. 

 

martes, 28 de abril de 2026

Higiene mental

Esto está reescrito sobre recuerdos relativos al tema que fue empezado allá por los años 73 ó 74 del "siglo pasado".

O sea, otra vez estamos en plan "abuelo cebolleta", pero ¿qué le voy a hacer?.

En ese momento estoy destinado en el "séptimo cielo". Recién salido de la Universidad he comprobado a lo largo de todo un curso que "la enseñanza se ha hecho para mí", tal y como me veo de feliz en los quehaceres de la tiza. La vida universitaria con aquello de la lucha  por la Reforma Democrática de la Universidad, a través de los "plantes" en los patios, los "no nos moverán" y la clandestinidad inherente a la actividad política en esos años de la dictadura, han creado en muchos de nosotros inquietudes que, ahora, veo como redentoras, pero que aparte de los fallos de formulación política, han supuesto un tono vital de primera categoría.

Vamos a hacer no sólo la revolución democrática, sino vamos a construir el mundo y, si podemos -que vamos a poder- a salvarlo.

Es verdad que no tenemos ninguna propuesta política, en el sentido de configurar una forma de Estado y de relaciones socioeconómicas, pero sí una gran esperanza en que formar a los alumnos en la participación en la gestión del centro, hacerlos comunes a un discurso humanísticoy de valores van a dar, con casi toda seguridad, una mejora en las relaciones humanas.

Sería largo ahondar en qué fue lo que nos indicó que teníamos que revisar también nuestra, nuestra -repito- actitud. Nos pareció que estábamos demasiado lanzados hacia la "redención social" y, en el fondo, era posible que lo que tratáramos de hacer era redimirnos interiormente.


En un momento determinado, una serie de "accidentes" profesionales nos llevaron a tener la asistencia de un profesional, psiquiatra cualificado. Empezamos a hacer lo que se llevaba en aquél momento, las terapias de grupo e imbuirnos en el espíritu del psicoanálisis, de la Gestalt y teorías grupales al uso.

No predicábamos ni practicábamos una en sí. Éramos, por decirlo de alguna manera, bastante eclécticos y, en cada momento seguíamos las pistas intuitivas sobre las explicaciones u orientaciones que nos parecían más adecuadas.

En clase habíamos "roto" bastante con el tema de la autoridad clásica. Todos somos de "tú" porque "somos iguales" y, aunque alguno de los colegas, con una cabeza más asentada, nos va advirtiendo de no jugar con las cosas que no son (por ejemplo una igualdad forzada), se advierte que aquello funciona porque hay un sembrado muy significativo de empatías en todos los sentidos.

Es decir, vivimos un clima tremendamente "afectivo". Todos estamos convocados para estudiar y arreglar las relaciones sociales e institucionales, Seremos capaces de hasta arreglar la desigualdades económicos de cualquier país....en cuanto podamos.

Pero, a la vez que hay cosas importntes las hay, digamos, "menores". Es decir, analizamos y comunicamos el cómo y el por qué tenemos algunas manías sobre unas cosas y otras. Buscamos las causas de las posibles agresividades, el por qué, el para qué salen, qué pretenden esas agresividades y, a la vez, las sublimaciones que proyectamos sobre algunas cosas.

Es un mundo tremendamente psicologizado. Don Sigmundo Freud es, en gran parte el instigador de los modos y medios de trabajar. Las "figuras" materna o paterna son referentes útiles para tratar de arreglar relaciones. Es verdad que vivíamos bajo una figura paterna omnímoda que resolvía de forma fácil contra quién luchar. 

jueves, 16 de abril de 2026

Ordenadores vs profesores

 

Un picolo divertimento para descansar...
Es sobre la IA.
Resulta que hace un buen montón de años, cuando se empezó a socializar el fenómeno de los ordenadores por todos lados, los centros de enseñanza nos dábamos tortas por los commodore, spectrum, airis, y no sé cuantas marcas más.
Había que comprarlos de extranjis pèro aquello se toleraba, con tal de que cumplieras normas de patrimonio e inventario, etc. etc.
Un día cualquiera estoy en clase. Llaman a la puerta y aparece la sonrisa inefable de mi amigo Jose Luis D., el que se hace cargo de todos los papeles del centro.
Dice, no te vayas sin pasar por la oficina.
Y, cuando llego allí me enseña un correo -o fax- que había llegado de la administración de Sevilla.
Nos pide que intervengamos en una especie de encuesta sobre si los profesores vamos a tener miedo de que si los ordenadores se hagan dueños de nuestra actividad.
Me pongo al teclado y redacto un escrito -salieron cuatro folios, por lo menos- relatando las actitudes, actividades, paradigmas del no aprendizaje, manías, peleas, etc, que hay en una clase normal de 1FPI. Y, al final, proclamo algo así como que "... el día que un ordenador, con los mecanismos de percepción más perfectos que se quieran tener, con un fondo de datos, adecuado, con una interpetración de los armónicos, posturas corporales, formas de vestido, compañías de al lado, etc. etc. (un buen montón de "datos"), sea capaz de interpretar qué es lo que los alumnos han querido decir, para qué lo han dicho, a quién se referían, qué pretendían con ello, qué aviso han dado a los que se llevan bien, qué planes han hecho para vengarse de la pelea de ayer, etc.etc. etc.... entonces, sólo entonces -y suponiendo que las interpretaciones extraídas se acerquen a la realidad- entonces, sólo entonces, empezaré a considerar el que los ordenadores puedan quitarme mi puesto de trabajo concreto...."
La verdad es que me quedé descansando.
Pues bien, aquello se envió y, al finalizar la campaña de la encuesta, me escribieron de "la Junta".
Decían que nunca hubieran esperado una contestación tan prolija, pormenorizada, larga.... y rápida, de cualquier profesor.
Les contesté... ¡Que tiemblen los ordenadores!... Los profesores estaremos a la expectativa.