martes, 13 de septiembre de 2022

Los "ventorros" tetuaníes

 

Un "problema" que tuvimos en nuestra estancia en Tetuán era el de encontrar alguna "venta" (restaurante popular típico) en los alrededores para salir a comer los sábados con la familia.
Había uno, que parecía hecho para esta labor que estaba en la carretera a Xaouen -luego lo pondré en una foto- e, intentando repetir costumbres entretenidas nos acercamos un sábado a él.
No conseguimos saber si funcionaba o no, si estaba abierto o era una terraza para tomar té y mirar al pantano. El lugar era bonito pero, como no satisfizo nuestras expectativas, acabamos comiendo en Xaouen, lo que no era -en absoluto- desagradable.
Pero no era lo mismo que los "ventorros" que hay en los alrededores de Granada. En estos, vas con una panda de hijos propios y ajenos, juegan mientras pides la comida y, al final, huevos fritos con filetes de pollo -o de jalufo (por aquí, claro) más algunos refrescos y, vuelta a casa con un paseo por el campo.
Pues, ya digo, el de la carretera de Xaouen no satisfizo el tema.
Pero también sabíamos del "Fondak" y hacia allá nos dirigimos en otra ocasión.
Varios sitios donde elegir y, la verdad, todos satisfactorios menos en una cosa esperable. No había cerveza. Y tal hecho, significa una diferencia fundamental.
Alguien nos sugirió que pidiéramos una tetera, vasos adecuados y el cartón de "Don Simón", debajo de la mesa. Problema arreglado.
Fuimos bastantes veces y en uno de ellos vimos un espectáculo divertido y funcional. Mi hija pequeña pasó -de golpe- de los "potitos" (esos recipientes con purés de verduras con carne o cosas parecidas) a los pinchitos semipicantes.
Como era una chiquilla con mucho desparpajo se fue detrás del camarero que se había llevado el potito a la cocina. Y volvió sola, con un pinchito en una mano, un trozo en la boca y las mejillas manchadas como corresponde.
Se acabaron los potitos. El ascenso a comidas de mayores lo tuvo en el Fondak.
O sea, que habría pocos ventorros, pero eran didácticos y agradables.
Muchísimas gracias.

sábado, 3 de septiembre de 2022

Prohibido fijar carteles

 Año 1963 o por ahí. Lugar, en una de las aulas de la esquina sur del edificio del Padre Suárez. Clase: F.E.N. y profe.... qué más da.

Un alumno ha cometido un hecho. Lo digo así porque no me acuerdo de en qué consistió el asunto, pero sí lo hago de que el profe, muy enfadado trata de decirle que ha hecho algo no digno de un....

Total, que lo envía a que vaya a la puerta principal del Insti y que lea todos los carteles que haya en esa fachada. 

Vuelve y, claro, declama: "Instituto General y Técnico"...

¿Qué más?, reclama el profesor.

"Artes y Ciencias".

¿Qué más?.

...el alumno, vacilante ante el enfado que está notando en el profesor, dice que no hay más carteles.

Le vuelve a enviar abajo.

Lo cumple y sube de nuevo:

"Instituto General y Técnico".

"Artes y C

iencias" y... se calla.

El profesor, ya colérico le dice que diga todo sobre los carteles leidos.

El alumno, atemorizado, dice que no hay más.

El docente está ya en el séptimo nivel del cabreo...grita: "¿Cómo que no hay más?". 

El alumno balbucea... y dice, con voz baja... "si, hay uno más".

En esto que la clase está expectante, todos nos sabemos qué cosas pone en la portada del instituto y no entendemos qué es lo que quiere el profesor que el alumno diga, pero nos barruntamos alguna cosa no demasiado bonita.

Dice, pues, el alumno..."sí hay uno más"...."¿cuál?", casi grita el profesor:

"Prohibido fijar carteles".

La clase revienta en la carcajada colectiva. 

Alguno de los compañeros, mucho más maduro y ponderado que el resto, se ha levantado rápidamente y, dirigiéndose al profesor, dice que lo que ha enunciado el compañero es totalmente verdad.

El profe está anonadado. Masculla: "Y... ¿no pone nada de Instituto Masculino?..."

Ya contestamos todos: "No, don J... no pone nada de masculino".

Total que el profesor había montado un número -y nunca mejor dicho- porque había creído ver en el alumno subeescaleras, una actitud no digna de un macho....

Menos mal que esto no ha pasado ahora. Pero pasó, vaya que si pasó.