Nuestro Insti, antes "Sección Delegada", estaba en un pueblo muy chico y, además, nos movíamos con gran facilidad fuera cual fuera las necesidades.
Así, un día cualquiera, pero tenía que ser por la tarde, aunque no estoy seguro. Estaba en el centro y me avisan...
A fulanita le han dado un 'combinado' en el bar -conocidísimo, en la plaza del Ayuntamiento- y se ha caído redonda al suelo.
Ni que decir tiene, salgo 'tirado' para el bar. Nada, apenas doscientos metros y, efectivamente, nuestra compañera está en el suelo. Me vuelvo al del bar y le digo algún improperio pero, lo inmediato es, asistir a la chica.
No recuerdo cómo, pero me dijeron que no era grave y que tendría que 'dormir la mona' y, claro, no era cuestión de llevarla a clase en ese estado.
Una compañera suya, única estudiante de una rama 'masculina' de la F.P. -¡qué valor, ¿no?!- dice de llevárnosla a su casa. Y ahí me quedé cortado. Según entendía yo sus padres eran conservadores, ¿cómo les sentaría el tema?.
Nada, nada, a casa.... seguía diciendo nuestra buena samaritana... Y allá que fuimos.
Creo que cogí el coche, la durmiente hecha un guiñapo en el asiento trasero y la samaritana sosteniéndole la cabeza.
Llegamos a su casa. Creo que subimos algún trozo de escalera y nos recibió su madre. Yo estaba avergonzado. No era plan de presentarse con una alumna en brazos 'colocá' y hecha un tanto guiñapo.
Pero pasamos a la casa y la madre insistió en acostarla en una cama.
Ahí llegó el jaleo físico peor. No sé si por la estrechez del pasillo, de la puerta del cuarto, porque nos pusiéramos en situaciones incompatibles con el tamaño del lugar, vamos, por lo que fuera... que al ir a dejarla en la cama, empecé a arrugar el traje de la madre, el de la colocá, el mío y, pidiendo perdón y asombrado por el talante -y la sonrisa- de la madre, la causante del lío acabó en el lecho...
El resto, arrugados perdidos, pero vamos, arrugados, arrugados, camisas, borde de pantalón, de falda y lo que fuere. Pero ¡habíamos cumplido con el objetivo!.
Yo estaba, estoy y estaré admirado. Las madres son únicas y aquella madre, que recuerdo con un cariño y admiración grande fue no sé si conservadora pero sí lo más servicial, útil y cariñoso del mundo.
Olé por ella.
Y