Setiembre, más o menos por estas fechas. Asignación de cursos y horarios en la totalidad de los centros de enseñanza.
Asistes con la prevención natural, necesidades familiares (ahora le llaman conciliación), formas que vas a usar para llevar a los hijos a sus clases, 17 kms desde tu casa, qué coche usarás y cuál tu mujer, etc.
O sea, setiembre
Y llegas a ver cómo el Jefe de Estudios, repartiendo los horarios te dice: "Rafa, te he puesto el curso de los repetidores de 2ºde ESO".
"¡Jo", piensas y, en realidad te da igual pero hay un prurito profesional que dice que hay que quejarse te "den" el curso que te den.
Bueno, adelanto fechas.
Estamos en octubre. Llevo ya tres semanas de clase y creo haber dado en el clavo. Vistas las "evaluaciones previas" y epítetos parecidos, te parece que has dado en el clavo si, con el cuento de que les vas a enseñar a contar y trabajar en sistemas distintos de la base 10, repasas reglas aritméticas fundamentales.
Y, lo que es curioso. Es así. No sólo los alumnos están atentos en clase, sino que juegan fuera de ella a incordiar a sus antiguos compañeros presumiendo de saber hacer lo que los otros no saben. Les dicen ¿2 + 2 son, necesariamente 4?, ¡pero si pueden ser 11!.
Y quedan triunfales, los otros no lo saben y ellos sí.
Pues bien, un día cualquiera -ya de octubre- un chico, para mí "nuevo", aunque sea repetidor en su curriculum vital, te dice "me han dicho que se te puede preguntar cualquier cosa".
Y le ratifico la versión. "Sí, es así, digo. Es posible que no te pueda contestar yo o yo no, aquí y ahora, pero, ten por seguro que se te contestará".
Dice: "Las mujeres, ¿pueden tener más de dos tetas?(sic)".
Y, da la casualidad de que ese tema había salido algún tiempo antiguo y se lo había comentado al colega de Biología. Él me lió un rollo de las "líneas mamarias" que tiene la especie mamífera y, por ello, pude contestarle al chico que sí, que era cierto, que no sólo las mujeres podían tener más de dos tetas sino que los "machos", podríamos tener más de dos "tetillas".
Me atendió con mucho cuidado y asentía con la cabeza ante los parecidos que le hacía entre cualquiera de nosotros y los perros o gatos domésticos.
Al día siguiente viene muy serio.
Se dirige a mi con semblante adusto y me dice: "mi padre dice que quiere hablar contigo..."
Y yo, "y, ¿por qué?".
"Porque dice que estás loco, que 2 + 2 no pueden ser diez y que las mujeres nunca tienen más de dos tetas".
martes, 25 de septiembre de 2018
lunes, 17 de septiembre de 2018
cuerdas tensas
A mi no me cabe duda de que una de las formas de incentivar el aprendizaje es que alguien te "tome el pelo".
Mi padre fue un gran profesor de física y, como tenía un enorme sentido del humor, había que esperar de él que te gastara bromas en las que se encerraban sabidurías.
Un día, en la casa familiar, se rompió el "tendedero". Ese lugar donde se pone la ropa lavada a secar.
Me dio una cuerda y dijo, "anda, hazlo como puedas, pero que esté lo más tensa posible".
Con la ayuda de alguno de mis hermanos, metimos la cuerda por las carruchas e hicimos un nudo con la mayor atención que pudimos.
Mi padre fue un gran profesor de física y, como tenía un enorme sentido del humor, había que esperar de él que te gastara bromas en las que se encerraban sabidurías.
Un día, en la casa familiar, se rompió el "tendedero". Ese lugar donde se pone la ropa lavada a secar.
Me dio una cuerda y dijo, "anda, hazlo como puedas, pero que esté lo más tensa posible".
Con la ayuda de alguno de mis hermanos, metimos la cuerda por las carruchas e hicimos un nudo con la mayor atención que pudimos.
Llegó mi padre, dijo que estaba bien, y con mucho cuidado puso un calcetín mojado en medio de la cuerda.
Cuando lo hizo nos encontramos con una flexión de la cuerda absolutamente inesperado.
Volvimos a tensar la cuerda y, con la prueba del calcetín, volvíamos a ser derrotados. Aquello e iba para abajo de una forma notoria.
No lo entendíamos.
Hasta que llegó mi padre, tomó un papel y un lápiz y nos hizo la demostración de la descomposición de fuerzas.
De golpe entendimos el por qué los cables de conducción de electricidad en el campo tenían la flexión que tenían, las cuerdas que usaban los remolcadores para tirar de los barcos siempre tenían una caida, en fin, que no era posible poner una cuerda absolutamente tensa.
Pues sí que aprendimos.
Cuando lo hizo nos encontramos con una flexión de la cuerda absolutamente inesperado.
Volvimos a tensar la cuerda y, con la prueba del calcetín, volvíamos a ser derrotados. Aquello e iba para abajo de una forma notoria.
No lo entendíamos.
Hasta que llegó mi padre, tomó un papel y un lápiz y nos hizo la demostración de la descomposición de fuerzas.
De golpe entendimos el por qué los cables de conducción de electricidad en el campo tenían la flexión que tenían, las cuerdas que usaban los remolcadores para tirar de los barcos siempre tenían una caida, en fin, que no era posible poner una cuerda absolutamente tensa.
Pues sí que aprendimos.
miércoles, 5 de septiembre de 2018
Recuerdos 2017 - 001
Sigo con lo anterior.
Y puede empezar como un cuento....
Érase una vez en que estaba leyendo un libro, y gordo. Era el libro de un disidente del sistema comunista que contaba los fallos que, a su parecer, se habían ido haciendo desde la revolución rusa del 17 y años siguientes.
Hablaba de que si bien las empresas estaban gestionadas o vigiladas por los "soviets" de cada una y que éstos trataban encarecidamente de vigilar las desafecciones de sus compañeros trabajadores, eseritas o radicales, no habían encontrado ningún sistema para vigilar a los cuadros medios y altos en su labor en pro de la revolución.
Tenían, por así decirlo, un techo que les era necesario pero del que sabían poco y al que no encontraban forma de controlar.
Hasta que a alguien se le ocurrió:
Se coge una persona situada como "cuadro medio", pongamos un ingeniero, médico, Jefe de taller o directivo de algo.
Se le lleva a un lugar adecuado en el que pueda recluirse sin injerencias extrañas.
Se le entrega un paquete de papeles, útiles de escritura y, supongo, alimentación y útiles de higiene personal, para el tiempo que vaya a permanecer en el lugar de reflexión.
Y se le encarga una "memoria" con epígrafes tales como "Relaciones entre sus diseños, gestión de recursos y la N.P.E. que está llevando el gobierno".
O bien, "Explicación del proceso de producción de nuestras herramientas a la luz del materialismo dialéctico".
O bien: "Descripción de los fenómenos que se producen en nuestra refinería con las interpretaciones sugeridas por Engels en "Dialéctica de la Naturaleza".
Y puede empezar como un cuento....
Érase una vez en que estaba leyendo un libro, y gordo. Era el libro de un disidente del sistema comunista que contaba los fallos que, a su parecer, se habían ido haciendo desde la revolución rusa del 17 y años siguientes.
Hablaba de que si bien las empresas estaban gestionadas o vigiladas por los "soviets" de cada una y que éstos trataban encarecidamente de vigilar las desafecciones de sus compañeros trabajadores, eseritas o radicales, no habían encontrado ningún sistema para vigilar a los cuadros medios y altos en su labor en pro de la revolución.
Tenían, por así decirlo, un techo que les era necesario pero del que sabían poco y al que no encontraban forma de controlar.
Hasta que a alguien se le ocurrió:
Se coge una persona situada como "cuadro medio", pongamos un ingeniero, médico, Jefe de taller o directivo de algo.
Se le lleva a un lugar adecuado en el que pueda recluirse sin injerencias extrañas.
Se le entrega un paquete de papeles, útiles de escritura y, supongo, alimentación y útiles de higiene personal, para el tiempo que vaya a permanecer en el lugar de reflexión.
Y se le encarga una "memoria" con epígrafes tales como "Relaciones entre sus diseños, gestión de recursos y la N.P.E. que está llevando el gobierno".
O bien, "Explicación del proceso de producción de nuestras herramientas a la luz del materialismo dialéctico".
O bien: "Descripción de los fenómenos que se producen en nuestra refinería con las interpretaciones sugeridas por Engels en "Dialéctica de la Naturaleza".
El señor al que le tocara uno cualquiera de esos epígrafes sabía -o creía saber- que tenía que hacer algo tremendamente pormenorizado, largo, cualificado, lento, legible.... y se pasaba varios días escribiendo.
Al final se lo recogían, lo guardaban y, cuando hiciera falta depurar aquella empresa, el documento salía siempre "en contra" del que lo había escrito, siempre estaba incompleto, contenía errores, no era suficientemente explícito....
Era, en sí, una "entrega" de mis circunstancias al servicio de quien sabe qué.
Al final se lo recogían, lo guardaban y, cuando hiciera falta depurar aquella empresa, el documento salía siempre "en contra" del que lo había escrito, siempre estaba incompleto, contenía errores, no era suficientemente explícito....
Era, en sí, una "entrega" de mis circunstancias al servicio de quien sabe qué.
Obviamente no puedo pensar que haya habido dirigentes tan malévolos como para que nuestros Diseños hayan sido hechos bajo tal voluntad..
Pero sí quiero decir que, cuando leí esto, me pasé una época tremendamente preocupado. ¿Era así?¿No era así?¿Era para esto?¿No lo era?
Que conste, que, en tema aparte, me comprometo a decir qué pienso acerca de la planificación docente. Pero, es otro tema.
recuerdos 2017.- L.G.E. 001
Pido perdón, lo que voy a contar a continuación tiene aspectos desagradables. Va dedicado a todos los colegas que ahora, o hace una semana, empezaron a plantear sus planificaciones de curso. Todo lo que haya quedado de los "diseños curriculares base" o como quiera que hayan ido cambiando de nombre.
Yo empecé a trabajar de profe con la recién inaugurada L.G.E del año 1970 Ley sugerida o tutelada, según nos dijeron por el Club de Roma y algunos pedagogos al uso, de la que también se dijo que era una ley tecnócrata cuyo único fin era proveer a las empresas de trabajadores más o menos cualificados. Ley que promovió la escolarización obligatoria -y gratuita- hasta los 16 años y que potenció la evaluación continua, educación personalizada y algunas cosas más.
En ese momento no había costumbre de recurrir a psicologías de la educación que sirvieran de sustento para lo que se hiciera en clase. No obstante, vivíamos en una época en la que la socialización del conductismo estaba en la calle y, de alguna manera, 'todos éramos conductistas'.
No era, pues, incongruente que algunos pedagogos hablaran de los "Diseños Curriculares". Teníamos a un Skinner que no salía en los Simpson, pero que sí escribía libros, teníamos "máquinas de enseñar" y algunos artilugios más, como esperanza de hacer el aprendizaje más cómodo. Pero, repito, en ese contexto (podría puntualizar -y mucho- pero....) era congruente no sólo que los profes hicieramos programaciones pormernorizadas, sino que las hicieran los departamentos, los claustros, y las incipientes autonomías.
Todo tenía que venir encerrado en un "libro gordo de petete" en el que se reúnia todo lo que había que hacer en cualquier momento y situación del año. No olvidemos el aura adjunta al conductismo: teníamos un funcionamiento en el que confiábamos en el principio de causalidad, aún a pesar de que en el esquema E=S-R, ese "igual" era una doble flecha. El Estímulo y el Sujeto se interrelacionaban totalmente.
Pero aquello cayó totalmente. Del conductismo había que huir porque, porque.... era tremendo, fascista, manipulador, etc. y la necesidad de planificar tan tremendamente como antes pasó por una bajada en su estimación.
Pero ¡hete aquí que al cabo de unos años surgen los "Diseños curriculares Base" que todos debemos de hacer, que todos debemos tener presente en todo momento y situación y que regirán bajo peligro de sanción de no hacerlo así, durante todo el curso académico.
Las Editoriales se pusieron las pilas. Si escogías sus textos te daban el Diseño hecho y, entonces, no tenías más que hacer. Seguirlo. Pasarlo al ordenata, corregir la cabeza y el pie de página para que no apareciera la editorial y entregarlo. C'est tout.
Yo empecé a trabajar de profe con la recién inaugurada L.G.E del año 1970 Ley sugerida o tutelada, según nos dijeron por el Club de Roma y algunos pedagogos al uso, de la que también se dijo que era una ley tecnócrata cuyo único fin era proveer a las empresas de trabajadores más o menos cualificados. Ley que promovió la escolarización obligatoria -y gratuita- hasta los 16 años y que potenció la evaluación continua, educación personalizada y algunas cosas más.
En ese momento no había costumbre de recurrir a psicologías de la educación que sirvieran de sustento para lo que se hiciera en clase. No obstante, vivíamos en una época en la que la socialización del conductismo estaba en la calle y, de alguna manera, 'todos éramos conductistas'.
No era, pues, incongruente que algunos pedagogos hablaran de los "Diseños Curriculares". Teníamos a un Skinner que no salía en los Simpson, pero que sí escribía libros, teníamos "máquinas de enseñar" y algunos artilugios más, como esperanza de hacer el aprendizaje más cómodo. Pero, repito, en ese contexto (podría puntualizar -y mucho- pero....) era congruente no sólo que los profes hicieramos programaciones pormernorizadas, sino que las hicieran los departamentos, los claustros, y las incipientes autonomías.
Todo tenía que venir encerrado en un "libro gordo de petete" en el que se reúnia todo lo que había que hacer en cualquier momento y situación del año. No olvidemos el aura adjunta al conductismo: teníamos un funcionamiento en el que confiábamos en el principio de causalidad, aún a pesar de que en el esquema E=S-R, ese "igual" era una doble flecha. El Estímulo y el Sujeto se interrelacionaban totalmente.
Pero aquello cayó totalmente. Del conductismo había que huir porque, porque.... era tremendo, fascista, manipulador, etc. y la necesidad de planificar tan tremendamente como antes pasó por una bajada en su estimación.
Pero ¡hete aquí que al cabo de unos años surgen los "Diseños curriculares Base" que todos debemos de hacer, que todos debemos tener presente en todo momento y situación y que regirán bajo peligro de sanción de no hacerlo así, durante todo el curso académico.
Las Editoriales se pusieron las pilas. Si escogías sus textos te daban el Diseño hecho y, entonces, no tenías más que hacer. Seguirlo. Pasarlo al ordenata, corregir la cabeza y el pie de página para que no apareciera la editorial y entregarlo. C'est tout.
Pues bien, me pasé unos años reflexionando sobre qué era lo que había hecho que los jefes educativos pusieran no sólo énfasis, sino coerción a este respecto.
¿Para qué?, me preguntaba. Si no confiamos en ninguna causalidad, ¿cómo vamos a prever que la clase que yo dé en Febrero, tenga que tener estos elementos y que obtenga -necesariamente- buenos resultados (notas)?.
Pues había que hacerlo. Atentos. Que no falle nadie.
¡Ah!, de otra parte me parecía un riesgo para la eficacia. Si yo planeo con mucha precisión la observación de un fenómeno que tiene su propia dinámica y he de atenerme a los patrones puestos al principio, cuanto m´s larga sea el tiempo de aplicación, más resultados tendré que "echar fuera"... pero eso es otro tema que hablaremos después.
¿Para qué?, me preguntaba. Si no confiamos en ninguna causalidad, ¿cómo vamos a prever que la clase que yo dé en Febrero, tenga que tener estos elementos y que obtenga -necesariamente- buenos resultados (notas)?.
Pues había que hacerlo. Atentos. Que no falle nadie.
¡Ah!, de otra parte me parecía un riesgo para la eficacia. Si yo planeo con mucha precisión la observación de un fenómeno que tiene su propia dinámica y he de atenerme a los patrones puestos al principio, cuanto m´s larga sea el tiempo de aplicación, más resultados tendré que "echar fuera"... pero eso es otro tema que hablaremos después.
Permítaseme que corte aquí. Hago una segunda parte.
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