miércoles, 1 de agosto de 2018

razón del "seno"

Rafa Flores

A pesar de que la edad puede acompañar y motivar en el estudio de distintos temas, no me cabe duda de que la trigonometría se les hace arduo a las pequeñas multitudes que he tenido en clase.
Pues bien, hablando un día con mi padre a este respecto, me soltó un "cuentecillo" (costumbre agradabilísima que solía tener) sobre cómo se habían tomado los nombres de los dos parámetros fundamentales en el estudio de la "trigo".
Así, me dijo, piensa en un arco, de los de tirar flechas (que por cierto, el arco tiene forma de arco), mantenlo en posición de disparo

Ahora, piensa en una amazona que está manejando el arco, ¿hacia dónde lleva la cuerda?, está claro, hacia el seno. Pues eso, continuó, El lado de enfrente del ángulo que ha marcado la cuerda al tensarse está necesariamente relacionada con... el seno y, lógico, el que está al lado, será el compañero, el co-seno.
Me gustó.
E, inmediatamente, empecé a usarlo en clase. "Tema X, trigonometría, descripción de qué se entiende por tal y dibujo en la pizarra una curva con forma de....teta (perdóneseme, tengo que guardar la palabra erudita para después).
Pregunto, :"¿qué es eso?". Los chicos han levantado las cejas, algunas chicas se miran entre sí. Al final, siempre, hay algún valiente o valienta que dice: "una teta".
De acuerdo. Ahora, ¡atención!. y le añado un arco, una cuerda y una flecha al dibujo base.
"¿Cómo se dispara un arco?". Evidentemente, todo el mundo hace ademán de usar un arco... y yo, "Y, ¿hacia dónde lleva la cuerda?".
Ya hay risas francas, "a la teta". "¡dilo en plan fino!", "hacia el seno".
¡Pues eso!.
Total, tema motivado y, con ello, consigo que las primeras dos jornadas de su trabajo haya sonrisas en lugar de las antiguas caras de cansancio e incomprensión.
Es más, durante algún tiempo encontraré que los alumnos, a la hora de hacer los ejercicios giran el papel hasta superponer virtualmente, el triángulo a la teta imaginaria. Lo hacían hasta en los exámenes.
Y ahora, lo mejor.
Estoy con el tema y viene un inspector al centro. No sé cómo pero o bien estuvo en clase de trigo o me preguntó al respecto.
Cuando le conté la 'tecnología' usada me miró con cara de asombro: "Y, ¿dices que ese es el origen del término 'seno'?. Le contesté que me lo contó mi padre.
Y, le salió un homenaje. "Pues entonces tendrá que ser verdad"...

comparaciones salud-educación

He aquí un panfleto curioso que se me ocurrió colgar en el tablón de anuncios de nuestra sala de profesores...Me resulta divertido hacer comparaciones y...ver qué pasa con ellas...

evaluación final

otra anécdota de clase...
Bueno, de "Insti".
Y es propia de estas fechas: final de curso.
Nos reunimos los profes de un curso y estábamos hablando de si hacer la evaluación del tercer período del curso y la final juntas o separadas.
A otro colega y a mi se nos ocurre jugar con los términos. Decimos: "Mirad, lo tenemos claro, hay que hacer ahora la tercera evaluación y, si hay otra que hacer después, será la cuarta, pero, nunca, la final".
Los colegas se nos quedan mirando: "¿A qué os referís?"
Pues, estaba claro, la evaluación final hay que hacerla al final y, para que se entendiera más fácilmente, dijimos que la evaluación de Biología y Educación Física habría que hacerla al final de nuestras vidas para que, si llegábamos a la esperanza de vida común, es porque habíamos respetado las normas que regulan la vida sana.
Que la de Ética y/ o religión, la tendrían que hacer en el "juicio final", que decía la Iglesia.
La de física, la casa de seguros que nos hubiera protegido el vehículo, y sería positiva si no habíamos tenido ningún accidente.
Y, así, hasta que juntamos un montón de disparates más o menos congruentes.
Obviamente, los colegas nos "mandaron al diablo", pero de forma inmediata, es decir, en la tercera evaluación.

orígenes de la química

En más de una ocasión, en los inicios de los estudios de la química, formulación y nomenclatura, allá por 3º de ESO, me encontré con que el gentío que poblaba mi clase no estaba nada motivado para aprender nombres, claves ni ningún tipo de sistematización de los mismos.
Se me ocurrió ser un poco guarro, bueno, digamos que retorcido en el uso del lenguaje y conté una historia, que anuncié como novelada en parte, sobre cómo y por qué había que tener símbolos y nombres claros para las distintas sustancias.
Imaginad, decía yo, "que en un castillo feudal hay un antiguo pastor que, gracias a las observaciones que hacía sobre el distinto comportamiento de las ovejas según las hierbas que hubieran comido, llegó a aprender cómo se podían usar éstas para distintas dolencias de los humanos.
Llegó a saber tanto que escribió un libro y estaba contento por ello. Pero, un día, su dueño y señor empezó una lucha con el señor del castillo de al lado.
La guerra continuó durante algún tiempo y el pobre "físico" del que estamos hablando vio que sus conocimientos podían perderse y, también, su puesto de trabajo porque cualquiera que conquistara el castillo, se apoderaría de su libro y sabría tanto como él.
Entonces, empezó a reescribir lo anterior, pero poniendo otras sustancias en lugar de las que él sabía como ciertas, de tal manera que si se utilizaba el libro así, tal cual, los enfermos empeorarían y tendrían que llamarlo a él para interpretar sus símbolos y dichos".
A partir de ahí el libro pondría "caca de vaca" en lugar de "genciana", "orines de perro" en lugar de "aceite de alcanfor" y cosas así.
Imagínense los lectores la cantidad de cosas que se les ocurría a los alumnos que oían esto para describir las sustancias que les rodeaban. Llegamos a llenar un par de pizarras con nombres cambiados, sucios y peligrosos si se aplicaban tal y cual se describían.
Y, entonces, con todos los disparates dichos sobre lo que estábamos hablando, me tocaba impartir la sensatez del futuro.
¿Tenía sentido el que cada experimentador escribiera sus hallazgos como le viniera en gana?. Contestación general: "Nooooo", (bueno, alguno seguía diciendo que aquello hubiera resultado divertido).
Luego, yo, "¿Hace falta poner nombres claros?", Juerga y risas en las contestaciones..."...depende de lo que queramos conseguir", "depende de si queremos tener un puesto de trabajo exclusivo..." y cosas así.
Bueno, pues, entonces, empezamos. Al hidrógeno se le conoce bajo el símbolo de H, al Helio bajo el He, y, describía unos cuantos elementos del S.P.
¡Ya estábamos metidos en él!.

El nuevo milenio

No sé si alguno de mis colegas recuerda la crisis que se vivió con el tema del "cambio del milenio". No era el tema del cómputo de tiempo de los ordenadores sino que, en algunos momentos, al menos en mi pueblo, se extendieron bastantes leyendas acerca de catástrofes que podrían ocurrir en ese momento.
Como tenía por costumbre, acepté preguntas sobre el tema y salió no pocas veces en clase. 
Lo más preocupante es que no daba con la frase o el concepto feliz que zanjara la cuestión de manera definitiva hasta que un día, en plena sesión de "mi abuela me ha dicho que está escrito que.." o "pues se va a acabar el petróleo en el año 2000..." y qué se yo cuantas cosas similares, había una alumna muerta de risa
Me pareció que estaba proxima a decir algo que podría ser interesante así que provoqué que el resto sacara alguna tontería más y, entonces, le pregunté a la risueña.
"...oye, Luisa (pongamos por caso), ¿tienes algo que decirnos?, te veo más divertida de lo que estás cualquier día".
Efectivamente. ¡Claro que tenía que decir! y, además, tajante, contundente. Dijo. "...yo puedo estar de acuerdo con que el año 2000 va a pasar algo, pero ¿dónde está el año 2000?. El que tenemos ¡está mal contado!, ¿cuándo se empezó a contar?¿Ese era el año "cero"?.
Total, no se volvió a hablar del milenio. Me gustaría ver si este argumento se puede utilizar en la crisis del siguiente....


Publicado en Educar con humor el 6 julio 2018

adelantar a un ciclista

ngas que adelantar a un ciclista o motorista, déjale sitio suficiente como para que se caiga".
Atendí a la frase, pero me sentó mal porque yo me tenía por buen ciclista y, claro, ya me guardaría yo de caerme cuando me adelantara un coche...
Pero, fuera porque la frase es descriptiva, o bien a causa del malestar que me había causado en mi orgullo, aprehendí una cosa: que siempre que adelante a un ciclista o motorista, le debo dejar sitio suficiente como para que se caiga.
Hemos mejorado, no me cabe duda, los ciclistas-motoristas, y yo.
O sea, que me educaron para esas circunstancias.

didáctica de la inercia

. Una anécdota más de clase.
Tema "Leyes de la mecánica, Dinámica... máquinas, etc. etc.".
Tratas de empezar con aquello de la motivación y, para ello, buscas recursos de la cotidianiedad, así, cuando tratas de dar énfasis a la primera ley de Newton: "Todo cuerpo tiende a mantener su estado de reposo o movimiento....y el desarrollo posterior"., dices, a ver, esta ley no hace más que poner claro algo que todos sabemos y dices ejemplos. Sigues, hasta que hay un bajón de atención
Levantas el tono de voz y preguntas: "¿Alguno de vosotros tiene hermanos?"... Si, "¿habéis tenido alguna pelea entre vosotros por no haber encontrado un pantalón, camisa y objeto cualquiera en su sitio?".
Dicen todos que síiiiiii. ¡Ya has ganado!¡Tema caliente!. y entonces, haces un pequeño remedo de problema familiar: "....mamá, ¿dónde está mi jersey rojo?...".
"Pues en su sitio -o bien- donde lo hayas dejado"
- "No ahí no está". y el chico, enfadado, "eso es que me lo ha quitado mi hermano"... y, la madre, banalizando el tema, "pues se habrá movido". y el chico, triunfal....(y aquí viene nuestro discurso): "las cosas no se mueven solas".
¡Tachán!. YO LLEVABA RAZÓN: "¿Veis cómo sí sabíais algo del principio de inercia?"....

la condonación de la deuda.

tores para hacer el trayecto.
Pues más de una y más de dos y más de tres veces fui a echar gasolina, con el depósito vacío y el monedero, también.
Me asomaba al borde de la carretera y pedía a alguno de los chicos que iban en su moto que me prestaran unas pesetas para pagar mi combustible. "Luego te lo pago" era mi justificación.
Pero, como también era normal, lo iba dejando pasar. No por mala voluntad -para mi tranquilidad moral-, pero sí de manera fáctica.
Hasta que un día, llego a clase y encuentro el aula vacía de mesas, todos los alumnos en el estrado, una silla en mitad del aula y unos dedos acusadores -con sonrisas contenidas detrás- que me indican que me siente.
Lo hago y veo cómo el "delegado de clase" saca una especie de rollo medieval, (con los bordes quemados para que pareciera más antiguo) y se pone a leer.
"Habiendo constatado, después de una consulta a la población de este Instituto, que el insigne Jefe de Estudios y profesor de física, D Rafael Flores, debe dinero a un montón de gente -poco a cada uno, pero hay muchos- y viendo la dificultad de llevar la cuenta a buen fin, tiende a considerar la cuenta como condonada, pero propone una sistemática más ordenada para el futuro... (o algo así)".
Me quedé helado. Llevaban todas las razones del mundo dinerario. Tenía que improvisar y, quedar bien, obviamente.
Me levanté serio. Todos expectantes y me dirijo al delegado, le quito el papiro y hago como que leo.
"En virtud de mi cargo deudor a la colectividad y atendiendo a sus poderosas razones, he de anunciar que, en este momento, invito a desayunar -hoy y mañana- a todos mis alumnos".
Ni que decir tiene que la gasolina adeudada no llegó nunca a costar lo que sí me costaron los desayunos.
Pero salvé el tipo con honor, y con humor.

escribe 200 veces...

Cuando llegamos destinados a Marruecos, como profes, mi mujer y yo tratamos, antes de empezar el curso, saber lo máximo que pudiéramos sobre la idiosincrasia de una cultura de la que, en un principio, no sabíamos nada de nada. Nos reunimos formal e informalmente con los compañeros que, curiosamente, llevaban allí desde tiempos del protectorado.
Les preguntamos sobre cómo eran las clases, cómo eran los grupos, qué problemática era la que surgiría de manera más frecuente, etc. etc.
Nos llamó la atención su sugerencia: "esta cultura es tremendamente negociadora, no os quedéis encerrados en un argumento, tratad de dialogar buscando salidas...". Y, si se nos apura nos dijeron algo más popular "....hay que 'regatear'".
Pues bien, ¿en qué y en dónde?.
La verdad es que estábamos expectantes hasta que un día me encontré con un problema. Un chico -era un centro sólo de alumnos, en un principio, después se amplió su convocatoria-, un chico, digo, "metió la pata". Parecía necesario encargar algún trabajo, alguna actividad señalada para que, como suelo decir "pasara algo". Y, ahí, a la hora de establecer el 'castigo' me encontré con el recuerdo de las recomendaciones de mis compañeros.
Es más, si hacía alguna sanción del tipo "esta tarde te quedas después de las clases", no servía como coacción ya que consideraban que "no tenían nada que hacer" y el castigo les "entretenía". Así, no encontraba de manera rápida algún tipo de 'castigo fastidioso' adecuado.
Improviso: "Por favor, escribe, 200 veces... una frase adecuada".
Me dice, "no", pero no en mal plan, sino, no, sencillamente.
Me pareció que entrábamos en el regateo. Y aviso, "voy a subir" de cien en cien, después de doscientas en doscientas".
"Pues bueno".
"Vale, trescientas veces la frase indicada".
Dice: "no". Y yo, "quinientas".
Me contesta: "¿Le parece que lo dejemos en cuatrocientas?".
¡Y el caso es que las hacían!.
Pero habíamos negociado.

El gusano de la duda

Me parece que ya lo he contado, pero he encontrado un cuentecillo complementario.
Cuando llegamos a Marruecos y empezamos nuestra adecuación a usos y costumbres de los alumnos marroquíes,nos encontramos con una especie de trampa accidental.
Explicabas algo, tenías diálogos complementarios y, como "coletilla", solías preguntar: "¿Tenéis alguna duda?". Solían sonreír y decir que no. Pues bien, seguías.
Al cabo del tiempo que hiciera falta requerías algún razonamiento para el que habría hecho falta retener y entender lo explicado. Nada, no parecía haber constancia de lo explicado y..."...pero ¡si habíais dicho que no teníais dudas!". Sonreían, lo volvías a explicar y adelante.
Pero un día uno de los chicos se levantó y explicó sus sonrisas ante nuestro cuestionamiento sobre sus "dudas".
"Rafa, 'dudah' que es, más o menos, lo que dices, significa "gusano" y, claro, sobre una explicación cualquiera no tenemos "gusanos"".
Aquello me resultó divertido y a partir de ahí traté de no preguntar sobre sus "dudas".
Al volver a Granada, montamos un periodiquillo en el que el personaje principal era un gusano. Representaba, obviamente, el problema de las "dudas" ante el aprendizaje y su lucha cotidiana en las clases.
Pero alguien dijo que representar tan cercanos los alumnos y los gusanos sonaba a denigrante. Traté de explicarlo según lo expuesto arriba y nada, no había cuartel. A mi me parecía que si hay un compañero muy propio del aprendizaje es el gusano, la duda, pero, hube de capitular.
Y lo explicamos con un cartel, despedimos a las dudas como representantes de los alumnos y vinieron los lapicitos.
¡Pero los alumnos, como todos los humanos, seguiríamos teniendo gusanos!...