martes, 2 de febrero de 2021

El escritor de cartas

 En una ocasión, años setenta y pocos, empezaron a llegar a la dirección del centro unas cartas admirablemente escritas, correctamente expresadas, con los signos de puntuación en su sitio, que expresaban claramente las peticiones del alumnado.

La dirección del centro se puso nerviosa. Y más que por lo que decían, por lo bien que lo decían. Entonces, en sus nervios, acusó al profesorado de que estaba utilizando a los alumnos para llevarle la "contra" a la dirección.
Los profes, entre divertidos y sorprendidos, disfrutábamos del fenómeno. Algún escritor novel estaba desarrollando sus capacidades de una forma sorprendente.
Tratamos de averiguar quién era y al final, él mismo, muchacho honesto como pocos, se dió a conocer.
Entonces, para callar al director le invitamos a una reunión con TODO el profesorado. Le pedimos que dijera unas condiciones determinadas sobre un escrito de petición.
Hizo eso, dijo que se hablara de tal o cual cosa.
Uno de nosotros salió de la sala de reuniones, le llevó las condiciones marcadas por el director al alumno que estaba en una habitación próxima.
Esperamos unos quince minutos y salimos a buscar el escrito.
Una vez más lo había bordado. Decía correctísimamente argumentos sobre las condiciones marcadas por el director.
Luego, no eran los profesores los que escribían esas magníficas reivindicaciones.
Y ahí empezó otra batalla.
Le dijimos al director que, una vez salvado el escollo de su acusación contra el profesorado que "torpedeaba" las labores de director, tenía que hacer frente a las 'cosas' que decían las cartas.
¡Ah!, a nuestro alumno le propusimos que hiciera alguna carrera de tipo letrado, abogado, administración del Estado o de letrado mayor del reino.
Me gustaría saber qué ha sido de él y de su magnífica cualidad.

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