domingo, 29 de octubre de 2017

La rotonda Constitucional

Como en otras ocasiones, trato de buscar algún modelo real o ficticio que sirva para explicar algo que me preocupe. En este caso estoy -como ¡tanta gente!- preso del momento que estamos viviendo respecto al llamado "problema catalán". Trato, a través de mi pequeño relato, describir un modelo que ayude a explicar el problema.
Perdóneseme que empiece como si estuviéramos en un tratado matemático:
"Téngase cuatro ciudades distantes entre sí. Propóngase alguna relación que implique la movilidad de sus habitantes entre estas cuatro ciudades.
Más tarde o más temprano, los desplazamientos de los ciudadanos habrán formado, en algún lugar, una encrucijada. Un cruce.

En un principio, si no hay más tráfico que el humano o de semovientes no existirá problema. Sí lo habrá, sin embargo, cuando existan vehículos. Habrá que regular la importancia de cada vía y, según la importancia de unas respecto a otras, se establecerá donde obligar a que un vehículo se detenga u otro tenga paso libre. 
Más tarde, cuando el tráfico haya sido ampliado por las razones que sea, no será suficiente con una encrucijada. 

Constituiremos una "rotonda". 

Ese dispositivo, como corresponde a una situación compleja, tendrá una regulación en su uso, cómo -o cuando- hay que entrar, en qué orden, después -o antes- de quién, etc. etc.
Todos sabemos -usamos- las "rotonda". En muchos casos -yo, también- las usamos mal ya que aprovechamos alguna cuestión para pasar antes que otro, cambiamos de carril, etc.
Pero es que también, todos 'sabemos' que hay aspectos de la circulación en las rotondas que son susceptibles de discutirse. 
Y, ¿qué habría que hacer al respecto?. Supongo que se puede instar a las autoridades provinciales, o de la DGT, a que se modifique una señal determinada o una pintura en el suelo. Pero, siempre, hay una normativa básica sobre la cual se podrán "montar" nuevas aplicaciones.
Se podría llegar a situaciones complicadas. Se puede hasta diversificar las entradas en la rotonda. Cada una de ellas va a tener el tratamiento que convenga, pero, eso sí, convenido y regulado.


Lo que no se va a aceptar y menos "sobre la marcha", es que los usuarios de una determinada inserción vial, cambien las reglas del juego, la preferencia o hegemonía de su vía.
Pues, en bastante forma, esto es como yo veo el llamado "problema catalán". 
Nótese que el futuro está bastante claro. Se podrá reestructurar la rotonda, pero por los caminos previstos...y, si se quiere, hasta llegar a la relación ideal: el cruce como un trébol. Pero cuando todos estemos de acuerdo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario