En la vida del docente -al menos yo lo tengo comprobado así- hay que saber improvisar y, digo yo, rezar para que salga bien.
En este caso salió bien, pero no por virtud, sino por....
Tenía un alumno que ya llegó al Insti bastante descolocado. Había estado en varios centros y no acabó de cuajar en ellos. Al final, ¡A Formación Profesional!. Y allí que lo recibimos.
Mayor de edad respecto al curso en que estaba matriculado, hijo de familia pudiente venido a menos y con bastantes ínfulas y chulería. Trataba mal a sus compañeros y le habíamos invitado decenas de veces a que recompusiera su actitud.
El Psipedagogo del centro decía que tenía alguna 'disfunción' respecto al reconocimiento de sus derechos y deberes y que no asumía el respeto a los derechos de los demás por alguna extraña razón.
Un día, después de bastantes malos ratos, tuve que enfrentarme a él delante del despacho de la Conserjería.
Estaba pasado y a mí me cogió con "el pie cambiado" Es decir, que no me salía ninguna razón persuasiva para bajarle su chulería.
Al final, se me escapó. "Fulano, eres un estúpido".
Él saltó como un resorte. Me miró con aire triunfal, sonriendo de oreja a oreja y dijo algo así como "¡ te has caído con todo el equipo !. Tú sabes que eso no se puede decir y mucho menos a un alumno porque tenemos nuestros derechos y tenéis el deber de respetarnos"...
La verdad es que, me asusté y, como dicen por mi pueblo, 'de perdido, al río'.
Le contesté: "No, el que has caído has sido tú. Acabas de reconocer que sabes lo que es el mundo de derechos y deberes, acabas de mostrar que sabrías reconocer cuándo te pasas con los compañeros... y has caído totalmente en la trapa que te he puesto!".
A todo esto, tenía sujeto por el brazo a un compañero y dirigiéndome a él, le puse por testigo del suceso.
Acabo: Digo "vamos a ver al Jefe de Estudios, al director y al psicopedagogo para que te cambien tu registro. A partir de ahora te podremos exigir un cambio profundo en tus actitudes frente a tus compañeros".
El chico sonrió y dijo. "O sea, que era una trampa".
Y yo (más falso que Judas). "Sí, así era".
Pues aquello resultó. Acabamos la mar de amigos en un curso que sacó satisfactoriamente bien.
Pero, la verdad, es que me escapé por los pelos....
No hay comentarios:
Publicar un comentario