El rozamiento, las fuerzas de rozamiento, son tremendamente entretenidas. En principio reciben nombres pintorescos: "disipativas", con lo que cuando se dice ese vocablo en clase ya llama la atención y se aprovecha para enriquecer el léxico, luego, se le saca sentido.
A ver, Ya sea en motos (de las de 49 cc) o en bicis, todo el mundo ha sufrido la caricia del viento y, entonces, se invoca ese recuerdo y se reflexiona acerca de la posición "a huevo" o erguida ya sea para correr o para frenar.
Es normal que salgan multitud de comentarios que suelen ser de fastidio contra las fuerzas de rozamiento
Se puede abundar en eso, disminuyen los rendimientos y eficiencias, nos hacen luchar con los lubricantes, limpieza de ejes y cosas así. Estorban, a fin de cuentas.
Y, cuando ya tenemos a la clase entera enfadada con los rozamientos, invocas la mayor.
Veamos, ¿qué pasaría en un mundo sin rozamientos?.
En principio, sorpresa, con la pregunta has quitado el fastidio y, sin embargo, no se sabe qué decir.
Estás de pie, a un lado del aula y empiezas por apoyarte levemente en la pared, pero agarrando el marco de la puerta, por ejemplo, no vaya a ser que alguna corriente de aire me lleve.
Haces teatro de ir agarrándote a distintos sitios para acercarte a un chico o una chica que esté en la zona exterior de las mesas.
Haces como que, con cuidado, le pones de pie.
Y dices, "¡anda hacia allá!".
Claro, el señalado empieza a dar la zancada, pero lo paras de golpe. "¡Eso no funciona!". Se queda sorprendido y manifiesta que no va a poder andar.
Entonces, yo, apoyado en la pared, le empujo suavemente hacia el fondo de la clase. No sabe qué hacer pero le indicas que dé pasos suavemente ....para no caerse, porque no funcionan como tracción y, cuando está a un par de metros de tí le indicas: Tuerce a la derecha.
Algún compañero, más ágil, lo sujeta del brazo y le obliga a doblar, por ahora funciona y le indicas, "y, ahora, ¿cómo paras?".
Ya está media clase con la risa en los labios. "¡chocando!", dicen todos.
Y, así, así, vas pasando por ejemplos que son fáciles de imaginar y, al final, la conclusión
"¡Pues no son tan malas las fuerzas de rozamiento!"..
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