Una anécdota, un poco bruta, de los ambientes educativos. Que también pueden ser -son- divertidos.
Año 1968 o por ahí, en el edificio que en aquellos entonces albergaba la Facultad de Derecho y la de Químicas. Entrada por la plaza de la universidad,
El lado izquierdo del hall está lleno, relleno de carteles que nos podemos imaginar de qué guisa andaban: Libertad, Abajo la represión, Vostros fascistas sois los terroristas y demás condenas antifranquistas.
Llega la policía y de una forma lógica, claro desordenada, empiezan a quitar y destrozar carteles. Menos uno.
En éste, en letra capital y muy formalmente hecho dice: "EN ESTA FACULTAD ESTA PROHIBIDO BEBER TINTA...."
Lo dejaron y estuvimos todos atentos. Sabíamos que allí había algo de coña tal y como anunciaban los puntos suspensivos.
Pero no teníamos idea de quién lohabía puesto ni cómo lo iba a acabar.
Su final, duró diez minutos. Se expuso a la semana sigiente, sobre pared limpia.
"....PORQUE EN ESTA FACULTAD NO SE PUEDE ESCRIBIR CON LA PUNTA DEL CAPULLO".
Normal, ¿no?
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