Un picolo divertimento para descansar...
Es sobre la IA.
Resulta que hace un buen montón de años, cuando se empezó a socializar el fenómeno de los ordenadores por todos lados, los centros de enseñanza nos dábamos tortas por los commodore, spectrum, airis, y no sé cuantas marcas más.
Había que comprarlos de extranjis pèro aquello se toleraba, con tal de que cumplieras normas de patrimonio e inventario, etc. etc.
Un día cualquiera estoy en clase. Llaman a la puerta y aparece la sonrisa inefable de mi amigo Jose Luis D., el que se hace cargo de todos los papeles del centro.
Dice, no te vayas sin pasar por la oficina.
Y, cuando llego allí me enseña un correo -o fax- que había llegado de la administración de Sevilla.
Nos pide que intervengamos en una especie de encuesta sobre si los profesores vamos a tener miedo de que si los ordenadores se hagan dueños de nuestra actividad.
Me pongo al teclado y redacto un escrito -salieron cuatro folios, por lo menos- relatando las actitudes, actividades, paradigmas del no aprendizaje, manías, peleas, etc, que hay en una clase normal de 1FPI. Y, al final, proclamo algo así como que "... el día que un ordenador, con los mecanismos de percepción más perfectos que se quieran tener, con un fondo de datos, adecuado, con una interpetración de los armónicos, posturas corporales, formas de vestido, compañías de al lado, etc. etc. (un buen montón de "datos"), sea capaz de interpretar qué es lo que los alumnos han querido decir, para qué lo han dicho, a quién se referían, qué pretendían con ello, qué aviso han dado a los que se llevan bien, qué planes han hecho para vengarse de la pelea de ayer, etc.etc. etc.... entonces, sólo entonces -y suponiendo que las interpretaciones extraídas se acerquen a la realidad- entonces, sólo entonces, empezaré a considerar el que los ordenadores puedan quitarme mi puesto de trabajo concreto...."
La verdad es que me quedé descansando.
Pues bien, aquello se envió y, al finalizar la campaña de la encuesta, me escribieron de "la Junta".
Decían que nunca hubieran esperado una contestación tan prolija, pormenorizada, larga.... y rápida, de cualquier profesor.
Les contesté... ¡Que tiemblen los ordenadores!... Los profesores estaremos a la expectativa.
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