A mi no me cabe duda de que una de las formas de incentivar el aprendizaje es que alguien te "tome el pelo".
Mi padre fue un gran profesor de física y, como tenía un enorme sentido del humor, había que esperar de él que te gastara bromas en las que se encerraban sabidurías.
Un día, en la casa familiar, se rompió el "tendedero". Ese lugar donde se pone la ropa lavada a secar.
Me dio una cuerda y dijo, "anda, hazlo como puedas, pero que esté lo más tensa posible".
Con la ayuda de alguno de mis hermanos, metimos la cuerda por las carruchas e hicimos un nudo con la mayor atención que pudimos.
Mi padre fue un gran profesor de física y, como tenía un enorme sentido del humor, había que esperar de él que te gastara bromas en las que se encerraban sabidurías.
Un día, en la casa familiar, se rompió el "tendedero". Ese lugar donde se pone la ropa lavada a secar.
Me dio una cuerda y dijo, "anda, hazlo como puedas, pero que esté lo más tensa posible".
Con la ayuda de alguno de mis hermanos, metimos la cuerda por las carruchas e hicimos un nudo con la mayor atención que pudimos.
Llegó mi padre, dijo que estaba bien, y con mucho cuidado puso un calcetín mojado en medio de la cuerda.
Cuando lo hizo nos encontramos con una flexión de la cuerda absolutamente inesperado.
Volvimos a tensar la cuerda y, con la prueba del calcetín, volvíamos a ser derrotados. Aquello e iba para abajo de una forma notoria.
No lo entendíamos.
Hasta que llegó mi padre, tomó un papel y un lápiz y nos hizo la demostración de la descomposición de fuerzas.
De golpe entendimos el por qué los cables de conducción de electricidad en el campo tenían la flexión que tenían, las cuerdas que usaban los remolcadores para tirar de los barcos siempre tenían una caida, en fin, que no era posible poner una cuerda absolutamente tensa.
Pues sí que aprendimos.
Cuando lo hizo nos encontramos con una flexión de la cuerda absolutamente inesperado.
Volvimos a tensar la cuerda y, con la prueba del calcetín, volvíamos a ser derrotados. Aquello e iba para abajo de una forma notoria.
No lo entendíamos.
Hasta que llegó mi padre, tomó un papel y un lápiz y nos hizo la demostración de la descomposición de fuerzas.
De golpe entendimos el por qué los cables de conducción de electricidad en el campo tenían la flexión que tenían, las cuerdas que usaban los remolcadores para tirar de los barcos siempre tenían una caida, en fin, que no era posible poner una cuerda absolutamente tensa.
Pues sí que aprendimos.


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