lunes, 23 de septiembre de 2019

El saber crítico

En los comentarios generalizados que se hacen sobre educación y, también, política, hay un vocablo demasiado repetido.
Se trata del saber "crítico". Y a partir de ahí se denuesta a cualquier saber institucionalizado.
Se dice de estos que son "sometidos", "alienantes", o cualquiera de los otros epítetos que pueden desacreditar fuertemente a lo que se trate.
Se supone que debes llegar a clase y hacer énfasis en la "crítica", fomentar que los alumnos "no se crean" lo que les dices y que "investiguen por su cuenta".
Lo cual es altamente interesante, claro.
Siempre que el alumno lo haga cuandro lo crea conveniente. En el uso racional de su sabeer y de su voluntad.
Si no, corre el riesgo de que el alumno repita lo que el profesor ha dicho como patrón de pensamiento.
O sea, que habrá repetido. No lo oficial, pero sí otra cosa. Pero habrá repetido.
Es sencillo. Cuando estábamos en tiempos de Franco, había un discurso "oficial", y otro "crítico" -el antifranquista-.
Entonces, los que decíamos el discurso antifranquista, éramos críticos.
Pues ya estaba el tema resuelto. Había dos esquemas en lucha y te apuntabas o a uno o a otro.
Pero cuando se aumenta el saber se llega a que no hay dos saberes, o no hay dos versiones de un mismo saber. Hay más.
Y ahí, cada uno -cuando pueda y sepa (que no es pronto ni, tampoco a edades demasiado juveniles)- irá escogiendo aquello que más le convenza.
Y, en ese escoger habrá un conjunto de sometimientos a esquemas anteriores y otro conjunto de elaboraciones nuevas. Unas serán críticas y otras, distintas a lo anterior.
O sea, que criticar -con fundamento- es una de las categorías más altas del aprendizaje. Se consigue pocas veces y después de un núcleo de saber/aprendizaje, sólido.
Si no, lo que has hecho es repetir esquemas, otros, claro, pero repetirlos.
Lo he puesto en este muro porque puede ser una muestra de educar con humor, aunque sea con mal humor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario