lunes, 30 de diciembre de 2019

La "Condición de Catedrático"

En el mundo de los papeles en que me dicen, familiares y amigos, que se ha convertido gran parte de la actividad docente, hay recuerdos curiosos.
Hace algunos años surgió entre los funcionarios públicos de este sector, en España, un epígrafe -porque no era un título ni una categoría laboral, sino eso, un nuevo nombre- que se denominaba "condición de catedrático"
Fue una argucia magnífica de parte de los gestores docentes Muy poca gente se -o nos- habíamos leído los papeles oficiales de los nuevos planes de la LOGSE y sus antecedentes y, entonces, nos anunciaron una nueva categoría para la que había que concursar a través de una memoria. Aclaro. Había que hacer una MEMORIA en la que se recogieran las nuevas directrices y había que alabarlas porque, evidentemente, no había libertad para decir lo que honradamente quisieras decir.
Como quiera que no se me da mal esto del teclado, y había compañeros y amigos que se les daba peor, me pidieron cuatro colegas que les "ayudara" a hacer esas "memorias".
Hice, repito, hice, cuatro.
Y fueron a concurso.
En la que mejor nota "recibí" era en una asignatura de la que no tengo la menor idea (no la cito para no romper privacidades, claro). La segunda mejor nota fue en otra materia que sólo tengo con ella contactos culturales.
La tercera mejor -ya, peor, claro- nota fue en una materia que sí tengo una cierta idea.
Y la cuarta -y peor, peor nota- fue en la mía que, aunque, como puede ser lógico tengo alguna laguna, creo no ser un inepto del todo
En una reunión de sindicatos, en la "Junta de Personal" a la que pertenecí en el año 1988 -o por ahí-, defendí el que no se tuvieran que hacer esas memorias sometidas a directrices. Puse como ejemplo y a título de "cuento" el caso que he citado arriba como algo que me habían contado.
Los jefes presentes acusaron al protagonista del cuento como "corrupto". Nadie dijo nada de la aberración del procedimiento ni de la debilidad de los organismos evaluadores que erraban tan notoriamente. Nadie dijo nada de que en los "tribunales" se habían mezclado cálculo de plantillas, intereses de grupo dentro de la enseñanza ni nada. Al final, dije, para quien me quisiera entender que en aquella reunión se había mostrado que las autoridades públicas tenían poca credibilidad en sus juicios como evaluadores de las capacidades de los aspirantes a nada.
Pues bien, aquello acabó como había empezado y dícese en la comedia "fuese y no hubo nada".
Pero, lamento haberlo contado aquí, porque se trataba de reírse, no de hacer psicodramas.
Mañana lo quito.

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