Hace unos días comentaba con un colega el "problema" (decía que futuro) de la inserción de la IA en las clases y en toda la problemática educativa.
Me vio tranquilo. (No era verdad, pero simulé). Y, por ello, me preguntó sobre cómo lo veía yo.
Y aproveché para contarle la siguiente anécdota.
En un momento de las clases de, creo 1º de Bachillerato, hará 16 ó 17 años, salió el tema de cómo era la enseñanza "antigua".
Les propuse "hacerla" y dije que estuvieran preparados para todo.
Así, entro en clase, paso lista, algo más despacio de lo habitual y digo "fulanito (por sus apellidos y nombre, claro), a la pizarra".
El llamado sale, pensando que es una broma o algún juego de los habituales y sube -yo tenía tarima (otro día lo cuento)- al estrado.
Le pregunto sobre contenidos que dimos el dia anterior. Contesta más o menos adecuadamente, hago anotaciones en sus notas y se sienta.
"Fulanito", id. id.
"zutanito"... id, id. pero, ya creo que se han dado cuenta de que eran tres seguidos en la lista.
Al cabo de unos 20-25 minutos, se sienta el último y empiezo la clase "normal", es decir, magistral dialogada con buena participación -usualmente- de los alumnos.
Llega el día siguiente y, repito el modelo. "Saco" a otros tres, seguidos por su orden de apellidos. Normal.
Pero al tercer día, "saco" a otros tres, que no guardan relación con el orden de apellidos que llevaba antes.
Y, una vez "sentados". comentamos la parte de "enseñanza clásica" que han -hemos- representado.
Incidí en que unas veces era "previsible" quién "salía" y, por tanto, quién tenía que estudiar "por si acaso", y que otras veces, era aleatorio y le podía tocar a cualquiera.
Me dicen. "Entonces, hay que estudiar todos los días 'por si acaso'.
Les contesto. Exactamente.
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