A raíz de unos comentarios -que sigo sin entender aquí y ahora- respecto al uso de los exámenes de respuesta múltiple, me parece curioso y hasta entretenido contar alguna cosa.
Es normal que el alumnado en general trate de "regatear" las dificultades ante el hecho de que van a hacer un -o varios- examen. Inquieren sobre qué temas "van", qué tiempo van a tener.... etc. etc.
Así, en el uso y aplicación de mi planteamiento de que el profe tiene que tener -aparte de muchos aspectos personales- RECURSOS, es decir múltiples adaptaciones a lo que se plantee, se pueda plantear y aún más, se pueda promover, creo que fui siempre capaz de dar a elegir a los alumnos el modo y forma en que querían el "examen".
Yo tenía claro la congruencia del momento. Es decir, había una programación, unos objetivos, unos contenidos, metodología, etc. etc.
Entonces, a la hora de ver cómo había ido el nivel de aprendiaje de tal o cual tema, no había ningún problema con ofrecer el "cómo" querían que se les plantearan las cuestiones.
Asi, por ejemplo, alguna vez dijeron: Rafa, podría ser el próximo examen "con libro" (es decir, teniendo el libro, apuntes o material auxiliar, abierto encima de la mesa).
Dije que no había problema pero, como también ellos verían lógico -que lo vieron- tendría que ponerle más cuestiones para compensar así la "facilidad" del acceso a las ayudas que tendrían a su disposición.
Convinieron así.
Y....tuve dos alternativas. Cada una de ellas fue utilizada en dos casos diferentes de dos cursos diferentes, pero que habían promovido el mismo tipo.
Por una de ellas, les puse tal cantidad de cuestiones que, quienes las sabían resolver, se pusieron a resolverlas (sin mirar el libro) porque, si lo hacian -porque no las sabían o no las entendían- no les daba tiempo a responderlas.
Por otra, las cuestiones estaban planteadas de tal manera que había que entender el núcleo de cada una de ellas y, claro, eso no podían deducirlo de las lecturas rápidas de unas páginas. No les interesaba reconstruir una comprensión a partir de una somera descripción
En cualquier caso, quedó claro. Tenían que haber atendido en clase, haber retenido, haber repasado y... al final, haberse sometido al examen que -suficientemente probado- les daba oportunidades de exponer su grado de comprensión o aplicación.
En el caso de la respuesta múltiple ocurrió lo mismo -o parecido- Muchos profes hacían este tipo de examen. Me trajeron la idea a clase, "¿por qué no hacemos como fulano o zutano y hacemos las pruebas "objetivas"?.
Pues nada, se ponen y, tal y como dije, las respuestas a elegir eran de tal categoría que, en un caso había que tener un grado alto de lectura comprensiva (que también es una competencia a alcanzar a través de las ciencias, obviamente) o había que tener tal dominio de la "gramática" que fuera nítida la correspondencia entre pregunta y respuesta.
Así, pues, sí creo, repito, sí creo, que se puede hacer un examen de respuesta múltiple para la física.
Pero, también digo que hacerlo bien cuesta tanto tanto tanto trabajo que, ni al profe le interesa por lo dificultoso de su redaccion, ni al alumno le interesa porque no le resulta lo tremendamente fácil que esperaba.
O sea, que el diálogo entre el qué hacer y el cómo hacer se resuelve a través de los ensayos y errores que hayamos hecho los profes, y, después de muchos de ellos, a la experiencia.
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