miércoles, 1 de agosto de 2018

El gusano de la duda

Me parece que ya lo he contado, pero he encontrado un cuentecillo complementario.
Cuando llegamos a Marruecos y empezamos nuestra adecuación a usos y costumbres de los alumnos marroquíes,nos encontramos con una especie de trampa accidental.
Explicabas algo, tenías diálogos complementarios y, como "coletilla", solías preguntar: "¿Tenéis alguna duda?". Solían sonreír y decir que no. Pues bien, seguías.
Al cabo del tiempo que hiciera falta requerías algún razonamiento para el que habría hecho falta retener y entender lo explicado. Nada, no parecía haber constancia de lo explicado y..."...pero ¡si habíais dicho que no teníais dudas!". Sonreían, lo volvías a explicar y adelante.
Pero un día uno de los chicos se levantó y explicó sus sonrisas ante nuestro cuestionamiento sobre sus "dudas".
"Rafa, 'dudah' que es, más o menos, lo que dices, significa "gusano" y, claro, sobre una explicación cualquiera no tenemos "gusanos"".
Aquello me resultó divertido y a partir de ahí traté de no preguntar sobre sus "dudas".
Al volver a Granada, montamos un periodiquillo en el que el personaje principal era un gusano. Representaba, obviamente, el problema de las "dudas" ante el aprendizaje y su lucha cotidiana en las clases.
Pero alguien dijo que representar tan cercanos los alumnos y los gusanos sonaba a denigrante. Traté de explicarlo según lo expuesto arriba y nada, no había cuartel. A mi me parecía que si hay un compañero muy propio del aprendizaje es el gusano, la duda, pero, hube de capitular.
Y lo explicamos con un cartel, despedimos a las dudas como representantes de los alumnos y vinieron los lapicitos.
¡Pero los alumnos, como todos los humanos, seguiríamos teniendo gusanos!...

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