Me acaba de pedir una colega una orientación sobre un proceso de evaluación de su asignatura. Hemos cambiado impresiones y he dicho alguna sugerencia que me parecía adecuada.
Mi sorpresa ha surgido cuando esta colega me ha recordado que no "se puede poner un 'cero' en un examen totalmente incorrecto, que la menor nota es un 'uno'".
He recordado anécdotas de algo que pasó en un intercambio con un centro de Bulgaria, en medio del país.
Cuando los compañeros de cuatro países nos juntábamos para cenar y tomar una copichuela, salía el momento del humor.
Algunos de ellos nos decían: "A ver, Rafa, vamos a reirnos un rato...¿Es cierto que habéis alterado las matemáticas?. ¿Que a un conjunto vacío (examen) le corresponde el cardinal "1" (uno)?..".
O, también, "¿es verdad que en España se dan títulos con materias suspensas?".
Y, la peor pregunta. "¿EStáis locos?¿Cómo es que os planteáis cosas que han estado meridianamente claras durante montones de años?".
Dicho en honor de los que nos decían esto, he de decir que la muestra que nos enseñaron sobre sus procesos educativos eran de un rigor extraordinario, tanto en programaciones como en clase y demás disciplinas generales de sus institutos.
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