Supongo que en todos los centros de enseñanza hay un esqueleto y/o un "hombre clástico", en el departamento de Ciencias Naturales.
Que yo sepa, y de antiguo, también ha sido normal el que se le ponga un nombre de persona, animal o cosa y, a partir de ahí, nunca se diga 'esqueleto' ni "hombre de piezas" ni ningún sinónimo por el estilo. Si el esqueleto se llama "Pepe", pongo por ejemplo, el profe pide a algún alumno que se llegue al laboratorio "a por Pepe" y el encargo está suficientemente claro.
En nuestro Instituto tuvimos un inspector que tenía un nombre algo inusual. Realmente no recuerdo cómo se llamaba -quizá por culpa de lo que estoy contando- y, como era un nombre raro empezamos a llamarlo de otra manera parecida, pero no exacta.
Me explico, pongamos que el Inspector se llamara Maximino, pues, con la habitual chanza andaluza, le llamábamos "Mínimo", o algo así.
Pues ya está. Al esqueleto empezamos a decirle "Minimo". Realmente el mismo nombre que utilizábamos para el Inspector.
Y, un buen día, con motivo de haber puesto en marcha un nuevo edificio, vinos a vernos el Sr. Inspector.
Estaban bastante desordenados todos los materiales y nuestro amigo "Mínimo" estaba en mitad del pasillo.
Llegó el Inspector y en plan cordial preguntó sobre el nombre del esqueleto. Los alumnos se lo dijeron inmediatamente y a él le extrañó que lo supieran todos y que fuera ese. Y preguntó, ¿alguien sabe cómo se puso ese nombre al esqueleto?.
Alguno de los alumnos mayores, buena gente y nada tonto, se imaginó el origen del nombre (nos habría oido llamar al Inspector así) y, echó balones fuera.
"¿Mínimo?", preguntó. ¡Ese es el nombre que le dábamos a un compañero que estaba muy delgado!.
Todos los profes presentes respiramos relajados.
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